Llegó el 2018 y con él tendremos los ataques, los debates, las historias truculentas de políticos y politiqueros haciéndose notar y sacando a costa de lo que toque al contrincante regional.

Ya Cali está inundada de vallas con los slogans manidos y mensajes trillados como: el de la gente, el que trabaja por usted o incluso he visto algunos que acuden a la honorabilidad y reputación para pelearse los votos.

Está de más mencionar los apellidos, los de siempre, las imágenes, las de siempre y las propuestas de una flaca bancada que ya se vislumbra lánguida para el Senado, como las que hemos tenido en los últimos años.  Y con esto me refiero a congresistas de poco peso que no han participado en los debates nacionales, que no son llamados constantemente por los medios de comunicación para opinar sobre el país.

Eso sin contar con los candidatos a la Presidencia ¿Cómo es posible que Cali y el Valle no tengan un candidato a la Presidencia? Uno sólo que aglutine la opinión nacional, uno que reconozcan los costeños, los paisas, los de la zona central.

En los últimos 50 años con Lleras, Pastrana papá, López Michelsen, Turbay, Belisario, Barco, Gaviria, Samper, Andrés Pastrana, Uribe y Santos la casa de Nariño no ha contado con un inquilino con olor al Valle del río Cauca; lo más cercano fue el vicepresidente Garzón que nació, pero no hizo su carrera política en la región.

Carlos Holmes Trujillo el más presidenciable hizo su tarea desde el Centro Democrático y salió derrotado por el bogotano Duque, y con el respeto que se merece el exgobernador Ubeimar Delgado, su candidatura no aparece en las encuestas ni aparecerá porque no le alcanza el reconocimiento local para la competencia.

En contraposición allí va Antioquia con candidato exalcalde y exgobernador punteando en los sondeos, seguido de Duque, Petro, Vargas Lleras y Martha Lucía Ramírez.

Pero Antioquía sí nos lleva años luz, ellos tienen claro qué significa trabajar en equipo y para qué escogen Presidente, así lo demuestran los 4 años de Betancur y los 8 de Uribe, y como pinta el pronóstico, los próximos de Fajardo.

El Valle necesita nuevos liderazgos y no es ‘simplón’ regionalismo. Urge un cambio político generacional que nos permita meternos en el debate nacional, por lo que económica y geográficamente representamos para el país, o simplemente porque es lo que toca.

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